viernes, 31 de julio de 2015

ALGO VA MAL



Algo va mal cuando la persona que pasa junto a nosotros en la calle la sentimos como extraña, las personas con las que hemos compartido con nuestra amistad, de pronto por cualquier acción o comentario se convierten en extraños e incluso enemigos. Las personas que hemos querido reciben igual tratamiento.
Se ignora todas las cosas que se han compartido, juntos. Y desaparecen en el último acto, frase o acción, ya eso es motivo para cerrar toda una época.
Algo va mal cuando ignoramos al resto de seres humanos porque no son de nuestro circulo, podemos pasar delante de una persona tirada en la calle como si estuviéramos viendo una película o un reportaje en la televisión.
Todo esto lleva a una deshumanización, una perdida de contacto con nuestros semejantes, todo esto lleva a afirmar que algo va mal.
Esgrimimos poderosas razones para justificar nuestro comportamiento, lo llenamos de pruebas, de hechos. Al fin y al cabo, solo, para justificarnos. Para, pensar, que nosotros lo hacemos bien y los demás lo hacen mal. El sentido de nuestro proceder. Pero aquí bien el gran reto. Es necesario el estar siempre con la “razón” de nuestra parte. Y esta entre comillas porque la razón de uno no es la de otra persona. Cuando comprendemos nuestra diversidad, comenzamos a entendernos.
El camino fue fácil siempre, pero lo mejor, siempre ha sido seguir el sentir común de sentirnos solos pero justificado con un gran logro social.

Si los demás lo hacen llevan la verdad, no me voy a ofuscar en seguir mis planteamientos. Como decía el dicho si un millón de moscas comen mierda, no estarán equivocadas, comeremos lo mismo así somos mas sociales, pero cada vez mas alejados los unos de los otros, curioso razonamiento que nos lleva al individualismo humano.

miércoles, 29 de julio de 2015

MARTO ZAPATERO



Marto cierra su pequeña tienda cuando el sol cae. Es una tienda anacrónica, en tiempos de consumo nadie repara sus zapatos, los tira y uno nuevos. Él aprendió su oficio en su país sudamericano, alquilo un pequeño local, apenas seis metros cuadrados e inicio lo que aprendió en su país, tras meterse en prestamos adquirió la maquinaria necesaria y las herramientas. Y con el gran desembolso para sus maltrechas economías y el dinero de su familia. Inicio el negocio. Pronto se dio cuenta de la realidad de la sociedad española. Aprovecho a comprar una maquina para hacer llaves y su mujer para arreglar vestidos y todo tipo de costura. Una nueva inversión.
Marto no perdió la sonrisa que le trajo de su pueblo y eso contagio a los habitantes del barrio, con lo cual fue haciendo una clientela fiel, su trato meloso fue haciendo que su trabajo se consolidase. Por ello busco otro local pequeño en un barrio próximo e hizo los mismos servicios, Mati, su mujer, esta en uno por la mañana y él por la tarde. Así los dos estaban en los dos sitios y ofrecían el mismo servicio. Pues el espacio era tan pequeño que los dos se molestaban.

Siempre había alguna cremallera que cambiar, poner nuevas suelas a los zapatos de tacón o un duplicado de llaves. Milagrosamente lo conseguían, gracias a que el alquiler era tan pequeño que lo pueden hacer. A Marto le ofrecieron hacerse albañil, ganaría más. Pero el había aprendido algo y quiere seguir ganándose la vida de esa manera, Mati considera que habían logrado el llevar dos tiendas entre los dos y ese es su mejor patrimonio. Sus hijos se han educado entre costuras y zapatos y logran salir adelante. Ese orgullo les hace sentir fuertes y seguros, a pesar de todo.

martes, 28 de julio de 2015

ACUFENOS



Alguna vez, cuando suena la noche, los pitidos ocupan el espacio de sus oídos. Olga se llega a acostumbrar a ese sonido, pero la monotonía hace que dificulte su concentración y como consecuencia le viene un dolor de cabeza, esto que comenzó con alguna vez, se ha convertido en la normalidad de cada día. Se vuelve mas irritable pero no puede discutir porque el sonido se hace mas agudo y por ello mas insoportable.
Olga ha ido probando diferentes técnicas pero lo único que ha conseguido es que su nivel de frustración vaya creciendo. Sus acufenos que es como se denomina su enfermedad, tienen diferentes tratamientos dependiendo de las personas que lo padecen.
Un día prueba el último consejo que la han dicho. Coincidiendo con la hora de aparición, por la tarde, coloca un disco de música del mar y se coloca unos cascos. El sonido del mar puede llegar a ser monótono y a diferencia tiene una cadencia en la llegada de las olas a la orilla. Curiosamente colocarse unos cascos en sus oídos es una cosa que no seduce mucho, pero se puede probar.
La grabación tiene una hora y va introduciendo pasajes de música clásica, con efecto relajante.
En este tiempo sus ojos se entornan y sus brazos se balancean.

Olga se levanta y gira sobre si misma, gracias que los cascos son inhalambicos, sino estaría enrollada con el cable. Según va girando nota un desprendimiento de capas de su cuerpo, gira como los derviches turcos, consiguiendo estar en linea y no marearse. De pronto, para y se sienta en el sillón donde comienza a observar las capas que han caído de su cuerpo. Tras terminar la audición, se dirige a por la escoba y el recogedor para tirar el contenido a la basura. El mar sigue...

lunes, 27 de julio de 2015

EL CORAZÓN DE GOYO



Goyo siempre ha sido una persona con fama de prisas. Siempre ha gozado de buena forma física. Pero los años se van acumulando y el resto del cuerpo ya no puede seguir los dictados del pasado, donde su cabeza imprimía un ritmo frenético.
La semana pasado, cuatro amigos decidieron ir a un pueblo con fortaleza incorporada. Lo que hace que las subidas y bajadas sean parte de la orografía.
El coche hay que aparcarlo en la zona de abajo donde se haya una, explanada, con las funciones de aparcamiento. Los jóvenes mozos, entrados en muchos años comienzan la ascensión. De la animación inicial se pasa a las paradas de recuperación, según se van subiendo las pendientes del camino de tierra.
Gotas de sudor aparecen en los rostros surcados. Hasta que Goyo hace salta las alarmas para decir que ya no puede más.
-Solo faltan doscientos metros, es la respuesta. Se sienta en una piedra y ve como la vista se le nubla, deja de perder contacto con la realidad.
El corazón comienza a dar muestras de fatiga, ya no puede seguir el ritmo impuesto hasta hoy. Los amigos se asustan, porque ninguno de ellos esta mejor.
-Paremos y buscamos la sombra de ese árbol. Pero Goyo no puede.
-Dejarme descansar un rato, pero este inciso se va haciendo mas largo de lo normal.
La preocupación va en aumento. El teléfono de uno de ellos formula la llama de auxilio. Casi las gotas se han secado por la temperatura. Pero Goyo no vuelve a su ser. Sus pulsaciones siguen siendo elevadas y sus antecedentes de colesterol, ácido úrico, no ayudan precisamente.
Tiene suerte, las urgencias no han tardado mucho tiempo en localizar e iniciar el descenso, tumbado en la rígida camilla.

Goyo cierra sus ojos en busca de la calma perdida.

viernes, 24 de julio de 2015

EL LECTOR



Juan es un lector consumado, le encanta leer todo lo que pasa por sus manos desde una etiqueta, un periódico una revista o un libro.
Es curiosa su actitud que representa su inquietud por saber. Cuando a Juan se le pregunta porque obra de esa manera siempre responde de la misma manera.
-Me encanta descubrir nuevas cosas.
-Si pero cosas intrascendentes como una etiqueta?
-Solo así puedo ver cual es mensaje que nos quieren transmitir con ese producto.
-Si pero eso es una locura.
-Me gusta comprender los mensajes que se nos ofrecen en tantas y tantas cosas.
-No quiero pasar indiferente, solo comprender porque actuamos así.
-Si, Juan pero querer encontrar la comprensión de todo, es una tarea muy difícil.
-Eso es lo que puede parecer a primera vista pero luego te vas dando cuenta que los planteamientos son los mismos, y todo responde a unas pocas ideas definidas.
-Que quieres decirme que no hay nada nuevo bajo el sol.
-Después de tanto leer comprendo las directrices generales, como si los motores humanos estuvieran definidos, los objetivos siempre son los mismos.
-Pero esa capacidad de simplificar nos hace ver un paisaje descorazonador.
-Puede serlo pero, contesta Juan. Pero es a la conclusión que he llegado.
No te parece una idea desoladora.
-No estoy de acuerdo, por encima de todo siempre esta el ser humano, esa persona maravillosa de poder cambiar al mundo.
-Pero como?
-Muy fácil, solo cambiando su entorno, por eso el fatalismo no ha entrado en mi, al contrario me siento más reforzado. Siempre hemos dejado que otros escriban el camino, es mejor seguir que inventar, porque ello supone un trabajo al que preferimos dejar hacer.
-Todo eso te ha llegado por la lectura.

-Por la lectura he descubierto muchos caminos y por ello me siento libre.

jueves, 23 de julio de 2015

ALFONSO Y SU EXPERIMENTO



Alfonso siempre se pregunta por lo que piensen los demás. Le parece muy importante la opinión de los otros, para, no salirse de los patrones sociales. Esto le produce un desasosiego y un cinturón que bloquea su libertad.
A la hora de la comida se sienta a comer con su compañera Araceli, y le cuenta está sensación.
Araceli, le relata la historia de un padre y un hijo que van de un pueblo a otro con su burro. Al cruzarse con un grupo de personas que venían comentan, el que los dos vayan caminando y el burro de vació. Al escucharlo deciden montarse en el animal los dos. Se vuelven a cruzar con otro grupo de personas comentan el hecho de ir los dos encima del pobre animal. Al oír eso decide bajarse él y nada más hacerlo otro grupo recrimina que el joven vaya en el jumento y el viejo andando. Cambian los papeles y es el chico el que camina. Con esto te quiero decir que hagas lo que hagas siempre seras criticado desde la la óptica de las demás personas. Por ello siempre debes de elegir lo que tu sientes, si te equivocas o aciertas siempre sera un éxito o fracaso tuyo, mientras que si aceptas la opinión ajena te sentirás preso y no libre.
-Lo entiendo Araceli, pero es verdad que sino lo hago así me encuentro mal, dice Alfonso.
-Evidentemente tus creencias se han instalado en tu cabeza y representan leyes de conducta que marcan tu vida. Lo que te sugiero es que pruebes en una ocasión en pensar como tu y me cuentas que sucede. Responde Araceli.
-Si te digo que lo intentare y te contare de mi resultado. Sera una batalla contra mis miedos.


-En efecto, el experimento es muy importante para ti.

EL ESPEJO



Junto a la habitación, hay un espejo, en el cuarto de baño hay otro. Al pasar junto a él te veras reflejado esto es una ley física. Pero resulto que una vez leyó, Que aquello que no te gusta de los demás es un fiel reflejo de ti mismo. Gran similitud con el espejo. Marta le da muchas vueltas a este comentario y trata de demostrar que eso no es así. Pero según va buscando, la frase comienza a tener más razón.
Marta es una chica muy entusiasta y comprende que este descubrimiento debe de divulgarlo, pero se encuentra el mismo rechazo que ella misma había visto. Nadie le gusta ver lo que no le gusta en si mismo y por ello se atribuye a los otros. Buena manera de quitarse la culpa y diferenciarse. Comprende que así, ella se vuelve, más tolerante porque todos somos humanos y llegamos a diferenciarnos solo en nuestras acciones, en cuanto a los esquemas mentales, hay menos diferencias. Marta siente que esto te acerca a los demás, no te aleja. Es una manera de dar la vuelta a la tortilla, esa que por un lado se quema y por otro queda cruda.
Por otro lado le llego la frase “la vida es como un eco, lo que das recibes”. De la misma manera entiendo el espejo, como esos dos que se encuentran en su hogar y solo le han valido para poder acicalarse o ver un defecto corporal.


Su labor entusiasta, hace que lo lleve a la vida como reflexión, una vez mas, personal y de todas aquellas personas que comparten su vida. Esto la hace aparecer como una persona escenificar, esa que llega a cuestionar lo establecido y con la necesidad de ahondar mas en las cosas. Marta sigue demostrándose que es cierto.