jueves, 11 de octubre de 2018

EL PERSONAJE TOMA EL CONTROL DEL AUTOR






El personaje tomó el control del autor. La masa de amasado se convierte en la creación del alfarero. Siempre ha habido una dirección en la creación intelectual. Pero Juan ha roto los clichés establecidos. Comenzó a escribir cuando era joven como liberación. Esta linea literaria no la abandono, a pesar de los cambios que tuvo en su vida. Pero fue hace unos meses donde el personaje creado requería todo su tiempo libre. Juan hacía su trabajo, las labores del hogar y el resto se embutía en la escritura, tanto es así, que resto horas de sueño.
Juan se planteo dejar su trabajo para poder seguir escribiendo, su vida austera y los pocos gastos que tenía. La decisión estaba tomada. Dio quince días a la empresa para encontrar sustituto y se quito una cadena para entrar en otra.
Las páginas se iban acumulando y su personaje Elmo tenía nuevas historias que contar, nuevos paisajes y nuevos ambientes.
Elmo se convertía en un tirano que dictaba los tiempos de Juan, tecleaba palabras como si de un dictado se tratase hasta llegar a sentir esa nueva cadena. Su pecho notaba la opresión que dificultaba la inhalación de aire.
Junto toda la historia y remitió a las diferentes editoriales para su posible publicación.
El silencio fue la mayoría de respuestas, otros conducían a paginas de auto edición. Pero Elmo reclamaba su protagonismo editorial. Necesitaba mostrarse al público para ganar dominio, en un papel no era nada pera en las cabeza de lectores se convertía en alguien importante, este era el sentido de su afán.
Juan luchaba por llegar a complacer los deseos de su creación y busco la manera de hacerlo en otros países. Hasta que llego una respuesta afirmativa, la producción sería digital, los tiempos habían cambiado, los personajes no lo habían hecho.

miércoles, 10 de octubre de 2018

FINAL FELIZ





A todo el mundo le gusta un final feliz cuando lee un escrito o libro. Pero lo que impera son noticias de sucesos, donde la belleza esta un tanto ausente.
Nos conformamos con un es la vida misma aportando todo ese sentimiento aprendido por comentarios de muchas personas además de los medios de información que buscan todo aquello que sale de la normalidad, porque está no vende y ellos están para comerciar con las noticias. Si estás no existen se crean, como argumento dan que son creadores pero sin importar de quien se trate y el efecto producido, todo se vende. Todos sabemos que esos finales felices son etéreos y no se producen en la realidad. Esta es la normalidad y pocas cosas diferentes aportan salvo las anécdotas que rompen la linea recta del comportamiento general.
El final feliz nos suena a ñoño, a cuento de reyes y princesas. Cuando lo normal es encontrar a jóvenes con trabajos pecuarios, adultos con problemas para poder pagar el compromiso de una hipoteca que te dará la seguridad ante posibles tiempos inciertos, donde no tienes ganado nada, todo es temporal y esos finales no existen porque alguien nos ha leído el posible final del escrito habiendo roto eso que nos gustaría encontrar, pero que no vemos en nuestra realidad, ni siquiera en la de nuestros vecinos o amigos. Tal vez como forma de ser una ilusión por la que digamos: Aceptamos el reto.
Lastima que toda esa energía se diluya y quede desfigurada, para presentarse como un monigote sin entidad y se transforme en una caricatura, por supuesto mal dibujada.
Pero aceptando que nuestra magia quede aparcada, una vez más, en los lugares de las cavernas, para aportar más luz, tan necesaria y olvidada, por motivos, siempre extraños a nuestra forma de pensar

martes, 9 de octubre de 2018

LA TIENDA DE HAMBURGUESAS




Juan había montado una tienda donde solo vendía hamburguesas. Una plancha un frigorífico y un armario donde almacenaba el pan. No tenía mesas y las bebidas estaban en otra nevera donde se alojaban diferentes latas, desde refrescos a cervezas. Tenía su salida de humos y un mostrador. Una pequeña trastienda y las pocas verduras que daban color al marrón de la carne congelada.
El público era juvenil en su mayoría. Según llegaban se elaboraba el pedido.
Un día llegó Maite, una mujer en torno a la cincuentena. Le pidió si podía trabajar con él. Juan fue claro con lo que sacaba de recaudación le llegaba, para sus gastos y un pequeño sueldo.
Maite le explico que necesitaba trabajar y ella había elaborado hamburguesas en otro sitio. Solicito una semana a prueba sin salario.
La llegada de esta mujer cambio el negocio, por la mañana iban al mercado a comprar la carne, compro especias y fueron a elaborar al local. La delicadeza que presentaba cada parte de la elaboración le dejo pasmado. A la hora de la comida ya tenían cincuenta hamburguesas preparadas. Las primeras personas hicieron su encargo rápido, pero era esta mujer desconocida la que atendía, Juan quedaba en la plancha. Añadía los ingredientes de siempre, como complemento. Pero otro ambiente se respiraba, la atención más cuidada y la sonrisa de Maite, era diferente. Al terminar el día se había vendido la totalidad y alguno volvió para repetir.
Esta mujer le pidió que renunciara a las congeladas y dedicaba tres horas en la elaboración del producto.
Al tercer día, Juan lo tenía claro, tenía que contratarla. Maite se sintió agradecida, acepto con la condición de no cambiar la elaboración, era ella quien estaba marcando los ritmos y la elaboración. Juan quedaba en un segundo lugar, se duplico la producción.

lunes, 8 de octubre de 2018

LA MUERTE NO DAÑA AL PÁJARO...




Juan fue encerrado en una prisión por haber asesinado a una persona. La pena de muerte esta vigente en su país. Fue acusado pero la verdad es que ni él se encontraba en esa zona, pero no pudo demostrarlo. Se le aisló y prácticamente estaba juzgado de antemano. El cadáver era una persona muy influyente en la política de la nación. Se le corto todas las lineas de demostrar que no era el autor, pero a alguien le venía bien que fuera el chivo expiatorio.
El aislamiento lo vivió como un martirio, hasta se autolesiono. Las expectativas hacía el reo se iban cumpliendo, solo era cuestión de dotarle de un elemento para que pudiera suicidarse.
Una de las pocas visitas que recibió fue de su abuelo y le dijo: “la muerte no daña al pájaro tan solo quiebra la jaula”, le explicó que leyó esta cita de un autor afgano.
Juan tuvo tiempo para reflexionar sobre la frase y comprendió que el camino de destrucción era la peor elección, alguien obtendría sus beneficios a costa de haber cogido un camino que no era el suyo.
Juan disponía de tiempo y comenzó a plantear su vida de otra manera, aun a pesar del aislamiento.
La puerta de su celda se abrió y vio a un funcionario le ofreció un potente veneno para finalizar su vida. Juan le dio las gracias y le dijo que ayer le hubiera dado las gracias hoy le molestaba. Salio con aires destemplados e informo del encuentro con el autor de la idea. Recibió el dinero ofrecido y en su conciencia quito la idea que provocaba el rum rum del acto que había desempeñado. Con el dinero compraría aquello que su sueldo no le permitía comprar y la vida sigue.
La vida de Juan empezó a cambiar.

viernes, 5 de octubre de 2018

LA BOTELLA DE LITRO Y MEDIO DE AGUA






Una persona que se cría en la abundancia, difícilmente se puede adaptar a la del valor de las cosas.
Cuando venía me encontrado con una botella de agua mineral de litro y medio, más de la mitad estaba vertida en el asfalto. Un envase de este tipo vale unos céntimos, pero el recurso que contiene va siendo más escaso en el mundo y el hecho del “como tengo dinero, lo puedo hacer”, ese sentimiento de riqueza hace justificar cualquier acción.
Un parque público, en cualquier ciudad puede representar una vida en macetas, pero dentro de las mismas existe la naturaleza de algún árbol o arbusto. Puede ser una zona decorativa pero existen unos seres vivos que son compañeros navegantes en este viaje que se llama Vida.
La existencia se llena de muchos decorados o actores que desempeñamos un conjunto global. La riqueza no se encuentra en el dinero por mucho que se proyecte esta imagen, a través de los siglos de existencia. Todos tenemos la abundancia de lo que nos rodea, pero solo la llevamos a aquello que es tangible y su modelo es monedas o billetes o tarjeta bancaria.
Después de contemplar ese agua derramada, esos alimentos que van a la basura sin haber sido consumidos, llega el tiempo de reflexión ¿lo estamos haciendo bien o es un modelo que tiende a caducar? Hay cientos de personas adscritos a seguir igual, “esto no lo cambia nadie”. Pero ese consumo desmesurado, parece estar llegando a su fin. Todos los habitantes tienen derecho a la vida en el planeta, dejando de lado los criterios excluyentes que hasta ahora han marcado la ley y el sistema. Dejar de consumir como una forma de riqueza, aunque llene nuestros estómagos y nuestro ego pero vacíos en la mente, con montañas de basura, como consecuencia.

miércoles, 3 de octubre de 2018

EL ASIENTO DEL CONDUCTOR





A veces, sentarse en el asiento del conductor asusta, porque te conviertes en el responsable de tu viaje, incluso por las acciones de los otros conductores, tu te conviertes en el responsable.
Según van pasando los años, la necesidad de protagonismo va disminuyendo, hasta convertirse en un sueño y ese si que tiene poca entidad.
El acomodo humano pasa por diferentes fases, agravadas por una sensación de cansancio, donde parece que la vida “cuesta” parecida a una empinada rampa. Nos dejamos sumergir en el cansancio y justificamos nuestra vida en torno a la oxidación celular, como parte que determina nuestras acciones o inacciones. Siempre tratando de justificar el hecho de ir en el asiento del conductor, si esto no fuera así tendríamos la sensación de no haber vivido nuestra propia vida.
Ayer observe a una mujer que hablaba con las plantas, quitándome los prejuicios de “la loca de turno” la observaba y aprendía como la paz llegaba a ella al estar en armonía con ella misma y por tanto con su entorno.
Podemos ir en un autobús donde no somos los conductores, pero alrededor nuestro existe vida. La despreciamos y como consecuencia sentimos el vació. Está mujer conseguía lograr el todo, con la sencillez de vivir todo lo que está a su alrededor.
Los vehículos son simples maquinas pero su uso es la diferencia de estar en un sitio u otro.
Las rampas, al fin y al cabo, son parte del camino que nosotros cojamos, lo que diferencia un camino de otro. La trasformación de ese movimiento hace que sintamos una cosa u otra, vayamos en un coche o andando, el resultado puede ser el mismo, la única diferencia será el tiempo, ese que va marcando los lóbulos de nuestro cerebro y las consecuencias de nuestro pensamiento con desenlace diferente.

lunes, 1 de octubre de 2018

EL TIEMPO TODO LO CAMBIA





Juan, comenta: dicen, que el tiempo todo lo cambia. Yo creo que si. La manera de pensar va cambiando porque cambian las prioridades.
Su amigo Andrés reafirma con la cabeza y subraya con un: ya lo creo. A veces ni me conozco.
Sin embargo no nos damos cuenta de ese cambio hasta que llegamos a una profunda reflexión, es entonces cuando somos conscientes de ese movimiento. Dice Juan. La propia observación de la naturaleza nos da las claves de esto, si observamos un árbol, con su crecimiento estará en el mismo lugar, pero hay transformaciones en él, interiores y por supuesto medioambientales, el ataque de parásitos, lluvia, viento, nieve, tantos aspectos que modifican desde su propia existencia hasta su madurez.
Si has elegido un buen ejemplo a pesar pertenecer a un genero por la posición que ocupa en el medio ambiente, su vida es diferente. Como si los caprichos de la vida te modelaran hacía una forma de ser. Responde Andrés.
Queremos diferenciarnos de la naturaleza como si fuéramos seres superiores y partimos del mismo núcleo, no nos hace ser tan diferentes, solo con observación nos puede llegar a aprender más cosas que las aprendidas. Mira Juan hacía el exterior, mientras pronuncia las palabras.
Estoy de acuerdo en que las realidades son diferentes pero en realidad no hay tantas diferencias. Andrés busca reafirmar las palabras de su amigo. Por ello cuando decías que el tiempo todo lo cambia, creo que hay más factores que solo el tiempo. Al ser un medio abstracto admite cualquier cosa, como si fuera un cajón de sastre, donde todo cabe.
Claro buscar las diferencias es una labor muy meticulosa por eso viene bien asignarlo a algo que dice, pero sin valor de concreción. Juan mira sus manos a la vez que reflexiona, su animada charla.