jueves, 8 de junio de 2017

LOS AGUJEROS NEGROS







Juan tiene unos agujeros negros que son pozos sin luz ni ventilación, oscuros modificadores de su realidad. Curiosamente son reflejo de su pasado, ocurridos pero no superados. Determinantes en sus conductas actuales, en su forma de ser y su futuro.
Juan, si se dirige a uno de ellos, le produce vértigo con lo cual trata de evitarlos y de asomarse al borde. Un desasosiego y una angustia hacen que los vaya aparcando y vuelva a abrir nuevos.
El problema surge cuando se mantiene sin resolver o cerrar o cicatrizar genera una sensación del trabajo no realizado, desordenado. Esto crea un desequilibrio que manifiesta una personalidad inestable.
Juan no lo comenta con nadie pues sabe que es él quien tiene que resolver, pero como no ha sabido resolver el primero a generado otros y esto ya si crea un problema mayor. Genera ansiedad y angustia.
Juan cree que lo puede hacer pero como un camino con hoyos, sino caes en el primero lo harás en el siguiente pero la consecuencia siempre será la misma. Estar en el suelo manchado de barro, al conseguir levantarse llega un rechazo a la imagen que das a ti y a los demás. Con ello se engorda la carga haciendo una tarea mas penosa.
En el fondo reconocer que no se puede, significa un síntoma de debilidad y la pescadilla que se muerde la cola entra en escena. Por supuesto destructiva.
Sigue sin pedir ayuda y como consecuencia se hace más grande, más difícil de tapar o reparar.
En el fondo Juan no sabe que es la única persona que puede solucionarlo es él, pero como lo ha intentado no ha podido, siempre quedan más métodos para hacerlo y por ello aquí ya si necesita la ayuda de alguien para poder reparar los desajustes producidos dentro.

miércoles, 7 de junio de 2017

LA CHICA QUE LLORABA A SOLAS







Juan sabe que es fácil tomar la pose general. Simplemente es copiar lo que ves a tu lado, sin juzgar, solo actuar de igual manera. Al introducirse en un medio de transporte, ves la disposición de los otros viajeros, caras serias y con actividades que justifiquen, su perdida de tiempo. Unos lo hacen mirando la pantalla de su teléfono móvil, alguno lee un libro de papel o electrónico. Otros llevan la mirada perdida, pensando lo que no les ha dado tiempo, en otro momento.     
Solo, los momentos, son rotos por la actividad de algún niño que tempranamente, va destino a su colegio o a la casa de un receptor acompañante a su centro escolar.
Juan descubre la uniformidad y le preocupa de que el comportamiento sea tan de personas aisladas. Siempre ha sido más fácil manipular a personas aisladas que a grupos. Aunque estos se conviertan en manadas. Por ello se rebela contra esta manera de ser. Pero sabe ser la elección personal, por ello necesita ser respetada.
En el fondo del vagón una mujer sentada se lleva una y otra vez un pañuelo de papel para frotarse los ojos. La cabeza hacía abajo, hasta comenzar a temblar. Comienza a moquear y enseguida es blanco de las miradas de los congregados, pero nadie hizo ademán de intentarla preguntar por la razón de su estado, siguen con su actividad ostrascista y como mucho dirigen miradas de reojo hacía la posición de la muchacha.
Llega su parada y justo también lo hace ella, con paso lento. Juan se acerca y pregunta ¿te puedo ayudar? Como respuesta recibe un llanto explosivo. Juan la da un abrazo y consigue una cierta calma, mientras ella sujeta, en su mano, un buen numero de pañuelos.
Se sientan en un banco y escucha como balbucea una historia.                              

martes, 6 de junio de 2017

LA MADRE PROTECTORA







Ana es una madre muy protectora, su único hijo Juan, le tiene sobreprotegido. Sabe que será hijo solo y por tanto todo su empeño esta en protegerle, no tendrá con quien compartir juegos y aprendizajes, en casa.
Ella, sin embargo es última hija de cuatro hermanas. Ha tenido muchas madres que han dirigido su vida, por ello trata de hacer lo mismo con su vástago.
Llega a ser asfixiante pues en todos los lados ve un peligro, así como un miedo a resfriarse, ella es una persona friolera, por ello le forra de ropa. A penas puede moverse a pesar de ser primavera. Pero ese aire puede traer malas consecuencias a la salud de su pequeño.
A la mínima esta pidiendo hora con el pediatra. Juan en el parque solo recibe instrucciones de ten cuidado, aunque, racionalmente, no tenga a que.
Juan cuenta con cinco años, pero ya vive esas diferencias con sus compañeros de clase. Aun no tiene la capacidad de rebelión, pues esta entre algodones.
Hoy tiene que ir a un gran almacén para comprar ropa para la boda de una prima. Toman el autobús que les llevara al centro comercial. Ana tiene muchas dudas si sabrá elegir el vestido adecuado, por ello esta más nerviosa de lo normal.
Juan va asida de la mano de su madre, pero al llegar a la sección buscada, le suelta. Como siempre surgen dudas entre dos vestidos, busca consejo en la dependienta, que es una chica de dieciocho años en prácticas. Al verse suelto decide explorar y lo divertido que es meterse entre los vestidos. Y así va de una sección a la otra, pasando desapercibido.
 Hasta que Ana decide una opción, pero no ve a Juan. Todas las alarmas se disparan en su interior.
Juan sentado tomando un caramelo regalado.

lunes, 5 de junio de 2017

EL SINDROME DE NO TENER







Juan tiene un defecto, el de tener cosas o dinero. Esto le lleva a un estado irracional de las cosas. Afortunadamente tiene una casa grande, pero vive en la escasez. Esta casado con Ana, curiosamente, ella si vivió en la carencia de cosas. Pero esta conciencia impregna su vida.
Cualquier cosa tiene un valor, por ello no puede ser desechado para si en un futuro, pudiera ser utilizado.
Sin llegar a ser el síndrome de Diógenes, aquel que acumula cosas. Pero la situación es la misma el llenarse de cosas puede reducir tu espacio y por tanto sentirse agobiado. Curiosamente hay situaciones en las que se requiere un objeto pero no llega la memoria a encontrarlo en la estantería del fondo, abajo a la derecha.
La despensa llega a límites de compra irracional, donde los productos, acumulados, caducan y deben ser enviados a la basura. Pero era una oferta tan irresistible que como se iba a dejar pasar, sin hacerse con ella.
Su razonamiento justifica cualquier acto acumulativo.
Juan y Ana actúan al unísono, aunque existan diferencias entre ellos. Tienen la suerte de poder adquirir cosas, pero solo materia, en el resto hay un gran vació difícil de llenar.
Llegado el tiempo de Navidad se invierte gran cantidad de dinero para poder tener más cosas. El síndrome de la ausencia se ha aunado a su forma de vida.
No siempre, en la vida el viento es de costado, una mala planificación les lleva a tener que desprenderse hasta de la casa. Tienen que buscar un piso en alquiler y por supuesto de pocos metros. Juan sufre ataques de ansiedad pero es ayudada por su mujer,  que ya conoció la experiencia del no tener.
Poco a poco se desprenden de lo que poseen y llegan a querer solo lo que tienen.

sábado, 3 de junio de 2017

EL RECURSO ADMINISTRATIVO







Inicialmente va a la correspondiente cola para obtener un formulario, para rellenar en unas mesas habilitadas y recoger un número para ser llamado, con lo cual puede entregar su documentación.
Juan estuvo en el día de ayer, por ello sabe alguno de los procesos para intentar recobrar el dinero cobrado en demasía por la administración, sabe que el proceso es largo hasta cuatro años.
Pero quiere intentarlo, considera que el dinero que reciba será como una paga extra inesperada.
La encargada de la recepción, comenta que ella también tiene que presentarlo. A lo que Juan contesta: si quieres me la entregas y te la presento. De su cara solo sale una sonrisa, tal vez suficiente para romper un trabajo rutinario.
Por fin tiene el documento con fecha de entrada y numero de procedimiento, sabe que tiene que esperar, una vez más, sin embargo le exigían el pago en quince días hábiles. Con ello se ve la desventaja frente al aparato administrativo cuando se tiene que devolver. Por supuesto sin recargo y sin una pequeña disculpa. El poder es grande, Juan es una unidad, aunque vayan surgiendo otras mínimas, siempre serán, precisamente, eso.
Juan siente una especie de tranquilidad, ante la sola presentación del recurso, nunca con la idea que sea contemplado, aun aportando documentación suficiente. Tiene la sensación como cuando se introduce en un vagón de metro, en una estación atestada de gente. A lo mejor consigue llegar a tiempo a su compromiso, o tendrá que esperar al siguiente que no se conoce cuando vendrá o como de espacio vació.
Por supuesto la tranquilidad se transmutara en otra cosa, pero la sonrisa desaparecerá de la boca.
Guarda su preciado papel sin hacer muchos doblados, para no deteriorarle y poderlo presentar, pasado un tiempo, quizás un año o esperar un correo.

viernes, 2 de junio de 2017

EL COMUNICADO EN UNA CARPETA DE PLÁSTICO TRANSPARENTE







Juan encuentra en su mesa de trabajo una carpeta de plástico transparente, con una etiqueta con su nombre. Normalmente los trabajos tienen que ir a recogerlos, pero hoy allí está.
Tras mover la silla, para acomodarse, perplejo, abre la misma. Un folio escrito a mano le indica que revise los papeles del interior.
Juan sigue con asombro en una época que todo se hace con correos electrónicos, y una red interior de comunicación.
Va leyendo el comunicado y comienza a temblar, necesita empezar de nuevo y volver a leer.
Tras volverlo a releer la conclusión es que su empresa será disuelta. No sabe quien lo envió, pues no aparece ni nombre ni firma. Cuando llega su compañero le muestra el envió. Y tiene la misma actitud. Pronto el informe pasa de mano en mano hasta que toda la sección sabe su destino futuro, engrosar las listas de parados.
Nadie sabe nada al respecto, pero todos tienen una cara de preocupación, no disimulada y comienzan a surgir llamadas de alerta. La actividad no se recobra. Hasta la llegada del encargado al que se le piden explicaciones.
Pero nadie sabe como han llegado esos papeles a la mesa de Juan, ni autor, ni origen de las citas.
Alberto, el encargado hace consultas a sus superiores, pero no recibe una respuesta convincente para llevar a sus empleados.
Por fin a la una de la tarde aparece un jefe y les convoca a una reunión para expresarles que en la próxima semana tienen apalabrada la compra de una empresa, con lo cual carece de valor, lo vertido en esos folios, que tapan su origen y se esconden en el anonimato.
La duda no se acalla y solo falta que pase una semana, para saber, si es verdad o mentira cualquiera de los comunicados explicados.

jueves, 1 de junio de 2017

LA VISITA A UN MUNDO NUEVO






Juan quiere compartir unos pensamientos, ha estado dándoles vuelta, en su cabeza, durante toda la semana. Tal vez se le escape algo, en lo que no se ha dado cuenta. Pero ¿con quien hacerlo? no todo el mundo le puede apetecer los mismos.
Lo intenta con varios amigos, pero al no haber una aceptación, recoge la conversación y la guarda. Realmente a todo el mundo no le interesa, lo que a él, le ha ocupado todo su tiempo.
Se siente un poco frustrado y se dirige a un parque cercano, bajo una sombra, atenuante del calor, hay una persona mayor con la cabeza apoyada sobre un bastón, sentada en un banco. Allí se dirige le da, las buenas tardes y sin saber como están charlando. Sin saber como le participa de su idea. La recibe de buena gana y le anticipa que él, en un momento de su vida también le surgió el mismo interés, pero que se fue debilitando comprendiendo la diversidad del mundo.
Juan encuentra alguien con quien compartir y le da su experiencia. La llegada a ese banco no ha sido por casualidad. Se lo hace saber y le da las gracias por haberle ayudado. Su idea le ha rondado durante bastante tiempo y casi, se convirtió en una obsesión.
De una manera sencilla ha conseguido su objetivo, dando pie para seguir razonando sobre la elasticidad o la fijeza de pensamientos. Juan descubre la manera de entender las cosas, desde un punto de vista más flexible. Mientras en el césped unos muchachos mueven sus cuerpos como si de un baile se tratase, con armonía, con movimientos suaves.
Juan sale del parque, con una sabiduría mayor, casi, sin haber hecho muchos cambios. Todo ha estado allí, pero sin fijarse en ello. Ahora es diferente, comienza una nueva visión.