sábado, 4 de abril de 2020

VIAJE A SATURNO





Ayer un amigo que propuso que nos fuéramos a Saturno. Yo sin tardar le respondí que no, porque sería un viaje sin vuelta.
Estamos en un periodo que toda la población está recluida en sus casas.
Él me dijo según la situación actual, mejor ir allí.
Mi reflexión fue que tengo muchos apegos en este planeta.
No tardo en responder que quedaban pocas plazas y necesitaba una respuesta rápida.
La mensajería instantánea requiere la misma prontitud.
Cerré la conversación y me puso a pensar porque había dicho los apegos. Todo eso que nos ancla a este espacio a esta manera de vivir.
Por supuesto que ya no hubo más dialogo, me entristeció que Jorge me comunicara esta invitación y la entendí como una despedida, en su cercanía a los ochenta es persona de riesgo en estas condiciones actuales.
El siguiente pensamiento es sobre que hubiera pasado si hubiera emprendido ese viaje juntos. Si la fantasía se convirtiera en realidad, esa misma que te encadena al estado actual.
Saturno esta muy lejos eso dicen todas las noticias, las mismas que te recuerdan el numero de afectados en el mundo, una y otra vez.
Sin embargo una persona te recuerda una salida. Nuestra mente se ancla a lo conocido, la imaginación queda excluida, como forma dañina no contrastada por las autoridades científicas.
Sabes, voy a llamar a Jorge para aceptar la oferta de viaje. Pero el teléfono no responde, fui tan precavido que no pensé en sus palabras, solo lo hice en mis filtros y seguro que se cumplió "pocas plazas" y la respuesta debería ser pronta. Ignorando todo, perdí la oportunidad de iniciar ese viaje. Miraba el móvil, pero no llego comunicación, a nadie se le planteo esa posibilidad, a mi me llegó, nunca sabre que hubiera pasado precisamente en futuro.

sábado, 28 de marzo de 2020

EL CABALLERO ALONSO





El caballero Alonso, salé de su castillo con la armadura puesta. Hoy los problemas están abajo, en la ciudad. El caballo empieza a resonar en el empedrado de descenso, siempre los castillos se encuentran hacía arriba, dos auxiliares van tras él a la carrera, con sendos rocines.
Al llegar se encuentra con un numeroso grupo, lleno de estandartes y voces altas, contra mas gritos más importante es el problema. Se van separando para dejar paso hasta el centro, parece ser como si este punto fuera lugar de encuentro.
Alonso clama, voz en grito, a por ellos.
Una fila se va componiendo, dejando la parte delantera a los pendones y seguida de los diferentes señores. Parecen ignorar que van al encuentro de la muerte, al fin y al cabo cualquiera se siente vencedor, sino se hubieran quedado en casa, curiosa analogía a los tiempos del covid 19.
Cuando se ponen en marcha se hace lenta se moviliza mucha gente y por ello, durara días, hay que llevar provisiones y tiendas de campaña.
Nada más salir una tromba de agua despide la salida. Se ha buscado cobijo en los árboles de la entrada, junto al rio. El camino se enfanga y hace penosa la marcha, ya no hay voces triunfantes sino de palabras voluptuosas.
El campamento se fija en una colina huyendo de las vegas, no vaya a ser que el tiempo descargue.
Los fuegos se hacen a duras penas. Alonso mira su celada sobre una roca y se quita la piel de hierro, se siente más ligero pero de peor humor.
La noche no ha sido mejor.
El peso transportado hace fatigosa la marcha, desanimo y perdida de objetivo, cunden como pólvora, mojada.
El segundo día no fue mejor y los entendidos lideres, acordaron dar la vuelta, no querían otra derrota.

viernes, 27 de marzo de 2020

LA PUERTA DE LA CALLE




El viaje se convirtió en una quimera. La llamada de la empresa se convirtió en una orden. Juan tuvo que deshacer la maleta y ver como el dinero pagado de reserva y confirmación se diluía, al igual que un helado en un día de agosto.
La rabia llenaba su cara, sus argumentos no fueron suficientes para diluir el mandato. Si desaparecía, el despido era desde el minuto uno.
Había ahorrado celosamente el dinero para ese viaje soñado. Para volver a su realidad del día a día.
Intento cancelar pero perdía mucho dinero, era lo que ahí.
Llamo a sus amigos para explicarles el infortunio, aunque era más una liberación de estado personal, ante esa barrera laboral.
Al siguiente día volvió a su puesto de trabajo. La extrañeza de sus compañeros, de los que se había despedido el día anterior. Y las risas no tapadas de verle de vuelta. Encendió el ordenador y tomo la carpeta con la tarea a realizar.
Por su cabeza pasaba si era tan urgente lo que allí se pedía.
El color gris subió por sus arterias para tener la necesidad de tener que hablar con su superior.
Tras llamar a la puerta se encontró con una persona muy ocupada, según manifestaba sus maneras de estar.
- Siéntate y dime, rápido.
  • Creo que la suspensión de mis vacaciones no tiene sentido al encargo que me ha hecho.
  • Muy bien, ahora el señorito sabe las prioridades de la empresa. Subía las gafas con su dedo indice, como si de un revolver se tratara, luego indico hacía su pecho. Juan se arrugo, como si hubiera recibido el impacto de la bala imaginaria.
  • Pensaba poder hacer la siguiente semana.
  • Mira Juan, la empresa tiene una planificación de mucho tiempo, la puerta de la calle está abierta.




miércoles, 18 de marzo de 2020

CAER EN DESGRACIA




Juan calló en desgracia, un agujero cerceno sus pasos para caer en sus profundidades. La tierra mojada mancho sus ropas, al intentar salir resbalaba y vuelta a empezar, cuando logro salir una capa acompaño el lodo a sus ropas.
Tenía que cambiar de ropa, ir a casa. Pero ¿como? No se puede ir en transporte público, su casa esta en dos kilómetros.
Quien le mandaría ir a aquel parque y pisar aquellas tablas que cedieron a su peso.
Juan sentó en el bordillo de la calle y comenzó a agobiarse, no sabía como salir de esa situación, la cara también había recibido parte de la cosmética terrea.
A su cabeza le llego el recuerdo del trabajo en la anterior empresa, cometió un error y queriendo solucionarlo iba empeorando la situación, casi la vivida hacia un rato, encontró similitudes al intentar salir del hoyo.
Encontró al lado, un paquete de pañuelos de papel, por lo menos le liberaría, de la parte de la cara y gafas. Fue una medida escasa, intentando quitar mas adherencias, logró un resultado peor. Busco nuevos papeles captadores de suciedad, pero los olvidos escaseaban.
La situación le comenzó a desbordar por no encontrar solución. La americana era un saco de escombro. Los viandantes miraban con descaro pero el sonrojo no llegaba a aflorar por los tonos acompañantes. No podía andar asi tanto tiempo, pero una cabeza embotada y pesada no estaba para la ligereza de ideas.
Solo le quedó asumir su realidad y llegar a casa. Su presencia seguía levantando miradas y hasta comentarios jocosos. Nadie se ofreció a ayudar. Por fin pidió permiso para entrar en el servicio. Un cliente le ofrecio su coche para llevarle a casa.
Se lo ensuciare.
No, cojo unos cartones del contenedor.
Al llegar, no tenía las llaves, las había perdido

martes, 17 de marzo de 2020

LA PAREJA


Se habían casado hace más de treinta y tantos años. Tienen una casa donde criaron dos hijos. Lo significativo es lo diferente de carácter y como han estado tantos años juntos.
Lucia es extrovertida, no pasa desapercibida, su voz grave y las ganas de reír, están presentes..
La mirada de Manolo es su definición, difícil mantiene la mirada ante los interlocutores. Necesita estar en continuo movimiento, aun a pesar de la cojera que arrastra de un problema de cadera, sino tiene que hacer se lo busca, no soporta estar demasiado tiempo tiempo con ella.
El final siempre es una discusión. Su bigote esconde otras señales.
  • ¿Me puedes decir que estás haciendo?
  • Colocando estos libros.
  • ¿Cuando lees algún libro? Ven a sentarte en el sillón, conmigo.
  • Ya sabes que la tele me aburre y los libros no me enganchan.
  • Parece que me evitas.
  • Ya sabes como soy, tu tienes una manera de ser y yo otra.
  • Pero parece con el paso del tiempo, te estás volviendo más “raro”
  • Mira quien habla.
  • Manolo las discusiones siempre terminan así, tendríamos que juntar objetivos comunes, en unos años nos jubilaremos, el trabajo no nos dará la justificación para estar fuera el uno del otro. Compartiremos mucho tiempo juntos
La mirada esquiva de Manolo fue la respuesta.
    • Voy a comprar unas cerveza
    • Siempre haces lo mismo, porque no podemos hablar.
    • Crees que no hemos hablado bastante en estos año.
    • Nooo, lagrimas en los ojos de Lucía.
La puerta de la calle sonó, seguido de pasos acelerados en la escalera. Fuera el tiempo se había nublado y anunciaba tormenta. El sol rojo lo confirmaba.
Manolo fue a la estación de autobuses en busca de un billete hacía su pueblo.
Lucía no entendía nada.

domingo, 15 de marzo de 2020

EL PATIO INTERIOR



El patio interior se accede desde el bajo. El edificio cuenta mas de cincuenta años. La estructura ha sufrido el paso de ese tiempo y desconchones como costras de un cuerpo envejecido acompañan a la fachada y a este recinto. Aporta el único lugar donde se cuela la luz natural, pero al tener cinco plantas encima la hacen muy sesgada, salvo los meses de verano.
Un amasijo de cuerdas cubren el cielo del recinto. La humedad lo dota de flora y aroma podrido. En el centro una rejilla de desagüe que aumenta los aromas Recoge las aguas de lluvia y de las ropas tendidas además de los desperdicios, que distraídamente allí caen.
Unos visillos tratan de esconder la fealdad del recinto y ocultar la puerta.
Marta ha conseguido un alquiler en este paraíso, el precio desorbitado.
La ventana da al centro de luz junto al salón.
Muebles viejos y en el comedor una arqueta del edificio que a pesar de estar tapada por una vieja alfombra, sigue emitiendo olores que la ventana no puede absorber. Acaba de traer sus cosas y tras observar lo que no había visto se sienta descorazonada en una de las pocas sillas útiles. Ha pagado cinco mensualidades, mucho más que lo requerido legalmente, pero sino lo quería había cola para hacerse con ella. Desmotivada, se siente engañada a su inquietud por conseguir su espacio de vida.
Con desgana coloca su ropa en el armario desvencijado. Un olor insoportable comienza a salir de la arqueta. Abre la puerta y sale a la calle. Toma el teléfono y llama al dueño para advertir del suceso.
La conversación es corta mañana llamara a un camión para sacar el atasco.
-¿Y yo que hago hoy?
-Cierra la puerta del salón y abre la del patio. Mañana se habrá arreglado.

jueves, 12 de marzo de 2020

PÁNICO



La noticia se convirtió en titular en periódicos, prensa y televisión. La difusión fue máxima a nivel mundial, todos se habían puesto de acuerdo, ni el cambio climático lo había conseguido: aunar la conciencia de tantas naciones tan dispares como China y Estados Unidos, el resto de países comenzaron a llenarse de un elemento llamado miedo. Los decesos del virus en cuestión pero tan reales para desarrollar ¿el pánico colectivo?
Difícil posicionarse ante tal cantidad de expertos en materia médica.
Los whatsapp se llenan de informaciones y de memeces chistosas, con intención de desdramatizar el manto negro generado en la población.
Los fallecimientos parecen ser la bandera de la pandemia generada cifras y más cifras contrastadas en los diferentes países.
La muerte siempre fue fuente de tabú, pero ahora se utiliza tan a menudo que que perturba la vida, provoca miedo e intranquilidad. La consigna es aislarse en las casas, trabajar telematicamente, evitar la calle y las aglomeraciones.
Cuatro mil personas muertas en todo el mundo son suficientes para aparcar las decesos producidas por falta de alimentos y agua que superan en un par de días en todo el orbe.
La información es así, hablamos de lo que algunos quieren que se hable, olvidando realidades que no requieren la confianza de ninguna noticia, aunque sea pequeña.
Nos convertimos en pequeños altavoces con la misma consigna todos los humanos y a lo largo de cada día. Aunados a millones de personas resonamos un murmullo molesto que crea tantas inquietudes como los acufenos.
Toca tiempo de reflexión y de parar en un mundo que no tiene tiempo para ello, reflexionar el sin control de cada vida. De la construcción de un hospital en diez días. Mientras se acaparan productos de los supermercados ante el temor del aislamiento, miedo a dejar de poseer.